La minería mexicana ha formado parte de nuestra historia y de nuestra identidad nacional desde los tiempos prehispánicos. La importancia de nuestra actividad radica en que es auténtica generadora de riqueza por las substancias que extrae del seno de la tierra, por el valor agregado que les incorpora, por el abastecimiento de materias primas a la industria del país, genera divisas derivadas de la exportación de excedentes y es creadora de fuentes de trabajo en zonas aisladas donde las alternativas de progreso y desarrollo económico son escasas.
Cabe destacar el hecho de que la minería ha sido fundadora de muchas ciudades de nuestro país, siendo varias de ellas a la fecha, capitales de estado con un importante desarrollo y crecimiento económico.

Ha sido la responsable de la construcción de mucha de la infraestructura de vivienda, servicios y transporte que actualmente disfrutamos. El sector minero emplea directamente mas de 250 000 personas. Nuestra actividad es una industria de alto riesgo. La recuperación del capital es a largo plazo, se hacen inversiones para explorar sitios en donde la certeza del éxito es relativa, conocemos el riesgo implicado pero enfocamos nuestra confianza en la importancia del éxito esperado.

 

Es muy cierto lo que alguien escribió:

"no es común encontrar, como en el caso de la minería mexicana, un ejemplo, en el cual, la historia de una actividad constituya, de manera tan clara y señalada la historia misma de las comunidades y de sus habitantes donde se ejerció ... "